lunes, 12 de noviembre de 2012

ALEGRÍA Y TRISTEZA


El jueves 23 de septiembre, fue un día lleno de mucho alborozo de la gente, debido a que culminaban las fiestas que sólo se celebran en Istmina una vez cada año. Ese día todos los barrios llevaban unos hermosos mensajes en balsas por el río San Juan, en honor a la virgen de las Mercedes.
La gente se quedó muy asombrada al ver la creatividad de los diferentes barrios. En esos momentos todo era alegría y felicidad, hasta el instante en que se supo una noticia que entristeció mucho al pueblo istmineño, ya que se había volteado una lancha dejando como saldo una persona muerta; quien era muy reconocida, y que había desaparecido en las aguas del río.
Rubén era una persona alegre, querida y muy dedicada a su trabajo; según lo afirma el rector de la I.E.I.I.S.P.I.
En cuanto se dieron cuenta de que Rubén estaba desaparecido, los organismos de socorro fueron en busca de él, pero fue imposible encontrarlo porque el río estaba demasiado repuntado y muy corrientoso, por lo que se presumió que él ya no estaba en el lugar donde había desaparecido.
Sin embargo, a pesar de la tristeza, ese mismo día desde las ocho de la noche hasta las cuatro de la madrugada, se realizó un concierto como despedida de las fiestas patronales, al cual asistió mucha gente de Istmina y los pueblos circunvecinos. Ese concierto inició a tiempo y sin ninguna obstrucción y aunque los asistentes estaban adoloridos por la muerte de Rubén, les gustó y lo disfrutaron de principio a fin.
Al día siguiente, 24 de septiembre día clásico de las fiestas, se llevó a cabo la procesión por todas las calles de la ciudad, con la virgen de las Mercedes (patrona de nuestro pueblo), con la cuál se anuncia la finalización de las fiestas. Y como es costumbre, al finalizar ésta, la gente se llena de alegría y mucho jolgorio y deshacen el recorrido con un bunde. Sin embargo, esta vez no fue así, pues en las scaras se notaba la tristeza que causa la partida un buen amigo.
Tres días después se escuchó una noticia que por una parte alegró al pueblo pero al mismo tiempo estaban muy tristes porque no volverían a ver más a Rubén. Esa noticia era que lo habían encontrado, pero no había tiempo para velarlo porque había pasado mucho tiempo en el agua y estaba en un gran estado de descomposición, por eso, había que enterrarlo de inmediato; y como todo el mundo quería darle el último adiós asistieron al entierro. Así finalizó un mes y unas fiestas llenas de muchas sorpresas.

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