El
jueves 23 de septiembre, fue un día lleno de mucho alborozo de la gente,
debido a que culminaban las fiestas que sólo se celebran en Istmina una vez
cada año. Ese día todos los barrios llevaban unos hermosos mensajes en balsas
por el río San Juan, en honor a la virgen de las Mercedes.
La
gente se quedó muy asombrada al ver la creatividad de los diferentes barrios.
En esos momentos todo era alegría y felicidad, hasta el instante en que se supo
una noticia que entristeció mucho al pueblo istmineño, ya que se había volteado
una lancha dejando como saldo una persona muerta; quien era muy reconocida, y que
había desaparecido en las aguas del río.
Rubén
era una persona alegre, querida y muy dedicada a su trabajo; según lo afirma el
rector de la I.E.I.I.S.P.I.
En
cuanto se dieron cuenta de que Rubén estaba desaparecido, los organismos de
socorro fueron en busca de él, pero fue imposible encontrarlo porque el río
estaba demasiado repuntado y muy corrientoso, por lo que se presumió que él ya
no estaba en el lugar donde había desaparecido.
Sin
embargo, a pesar de la tristeza, ese mismo día desde las ocho de la noche hasta
las cuatro de la madrugada, se realizó un concierto como despedida de las
fiestas patronales, al cual asistió mucha gente de Istmina y los pueblos
circunvecinos. Ese concierto inició a tiempo y sin ninguna obstrucción y aunque
los asistentes estaban adoloridos por la muerte de Rubén, les gustó y lo
disfrutaron de principio a fin.
Al
día siguiente, 24 de septiembre día clásico de las fiestas, se llevó a cabo la
procesión por todas las calles de la ciudad, con la virgen de las Mercedes
(patrona de nuestro pueblo), con la cuál se anuncia la finalización de las
fiestas. Y como es costumbre, al finalizar ésta, la gente se llena de alegría y
mucho jolgorio y deshacen el recorrido con un bunde. Sin embargo, esta vez no
fue así, pues en las scaras se notaba la tristeza que causa la partida un buen
amigo.
Tres
días después se escuchó una noticia que por una parte alegró al pueblo pero al
mismo tiempo estaban muy tristes porque no volverían a ver más a Rubén. Esa
noticia era que lo habían encontrado, pero no había tiempo para velarlo porque
había pasado mucho tiempo en el agua y estaba en un gran estado de
descomposición, por eso, había que enterrarlo de inmediato; y como todo el
mundo quería darle el último adiós asistieron al entierro. Así finalizó un mes
y unas fiestas llenas de muchas sorpresas.
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